Uruguay

Descubriendo Uruguay

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Uruguay: Todo el año

Uruguay, un milagro natural

Un hermoso país, 30º al sur del Ecuador, con un territorio superior a 176.000 Km2. , Ideal para disfrutar de unas vacaciones que el viajero recordará toda su vida. Remanso verde entre el Atlántico y el Río de la Plata. En Uruguay, el buen tiempo y las cortas distancias permiten al amante de la naturaleza aprovechar una oferta variada durante todo el año. En sus inmensas praderas o en sus playas solitarias, la mirada se pierde sin límites hacia el horizonte.
Uruguay ocupa el sexto lugar en el Indice Mundial de Sustentabilidad Ambiental 2002, según un estudio realizado por las universidades de Columbia y Yale.
Un país con una gran diversidad de paisajes, que combina en perfecto equilibrio, la protección de su medio ambiente y la necesidad social de desarrollo de sus habitantes. Un lugar donde la paz y la tranquilidad reinan por doquier.

Maravillas de la Costa Atlántica

Los islotes que bordean al Cabo Polonio y el conjunto de islas que se extiende hacia el sur, forman parte del “Parque Nacional de Islas Costeras”, sitio preferido por lobos, leones y elefantes marinos. En Uruguay vive una de las mayores poblaciones del mundo de lobos marinos. Desde la costa también se puede disfrutar del avistaje de la Ballena, Franca Austral, que todos los años, entre julio y noviembre, realiza sus migraciones hacia estas latitudes. En estas costas abundan los lenguados y las corvinas, por lo que están consideradas como muy buenos pesqueros.

Arte y paisajes del uruguay

Uruguay es un paraíso de agua dulce. Numerosos ríos, arroyos y lagunas forman una densa red hidrográfica que modela el paisaje. La mayoría de los ríos del país son navegables y brindan múltiples posibilidades para deportes náuticos. Enmarcados por el típico bosque ribereño que crece en sus orillas y salpicados de isla que son ideales para acampar. Islas de profusa vegetación, con una rica flora y fauna.
Desde el litoral oeste al este del país se encuentran los palmares, pero son los Palmares de Castillos, en la parte oriental, los que sorprenden al viajero.
En esta zona, la palma butiá se destaca por su abundancia y concentración extendiéndose por más de 70.000 hectáreas, con algunos ejemplares tres veces centenarios.
También son dignos de los bosques de ombúes, únicos en el mundo. Rara vez se encuentran ombúes en agrupaciones de más de dos o tres.
Los bosques que existen en Uruguay, cuentan con centenares de ejemplares y constituyen una verdadera rareza.
Los Bañados de Este, declarados “Reserva de Biosfera” por la UNESCO, son terrenos húmedos y anegados elegidos como hábitat por diversas especies; entre ellas el ñandú, el chajá y el cisne de cuello negro, que concentra aquí una de las mayores poblaciones que existen en el mundo.
En los arroyos y bañados habitan los lobos de río, las nutrias y los carpinchos.

El encanto del turismo rural

En Uruguay hay aproximadamente cien establecimientos de campo para disfrutar del turismo rural. Para meterse en la piel del gaucho por unos días y sentir la inmensa libertad de estas llanuras.
Los accesos son buenos y las distancias relativamente cortas. La oferta es variada, ya sea para pasar el día o alojarse por la noche, abarcando desde posadas y estancias hasta hoteles de campo. En la mayoría de los casos son los mismos propietarios de los establecimientos quienes reciben al viajero.
Turismo rural significa participar en las tares del campo y revivir tradiciones que se expresan en el trabajo, la gastronomía y el folklore.
Estancias existen en todo el campo uruguayo y la mayoría de ellas conservan cascos centenarios de la época colonial, que han sido reciclados respetando la arquitectura original.
En la producción agropecuaria del país conviven las nuevas tecnologías y la más pura producción natural. La cría de bovinos, ovinos y equinos alteran con la actividad agrícola y forestal.

Cabalgatas entre Dunas y praderas

Las dunas móviles de Cabo Polonio han sido declaradas “Monumento Natural”. Estas enormes extensiones de arena enmarcan espaciosas playas oceánicas y se puede acceder a ellas en un 4×4 o en carros tirados por caballos.
Numerosas lagunas y en especial la Laguna Merín (reserva mundial de agua dulce) constituyen un paraje privilegiado para el avistamiento de aves. Este “Parque Nacional Lacustre”, da refugio a flamencos, garzas, cigüeñas, patos y una legión de aves migratorias.
Una cabalgata por las playas uruguayas es una experiencia inolvidable.
Para los que prefieren cabalgar por las praderas, se recomienda una visita a una típica estancia. Las praderas uruguayas ocupan casi 15 millones de hectáreas y es impensable pasar unos días en el campo sin tentar el galope en alguno de los magníficos caballos criollos, acompañado a un gaucho mientras realiza sus tareas. La figura del gaucho está asociada al nacimiento del país. Su valor y sentido de libertad fueron determinantes en la lucha por la independencia y nadie ha podido superarle como jinete.

Bodegas y gastronomía artesanal

En el Uruguay puede apreciarse un creciente desarrollo de la cultura orgánica, que da por resultado las excelentes frutas y hortalizas que se consumen localmente y que también se exportan. Por otra parte, se destacan los productos gastronómicos artesanales tales como licores de naranja y butiá, quesos, dulces y mermeladas, y originales platos de carne de ñandú, ciervo, jabalí, nutria o carpincho.
Existen también en nuestro país grandes viñedos en el litoral y en el sur, donde se elaboran vinos de alta calidad que satisfacen al paladar del mejor catador. Uruguay es el país del Tannat. Esta capa tiene su origen en la zona vinícola vasco-francesa de los Pirineos, y los uruguayos la adoptaron a finales del siglo IXX, logrando producir vinos finos que hoy les permiten competir internacionalmente y ubicarse dentro de los 10 países más premiados.
Por todas estas razones, le invitamos cordialmente a que conozca Uruguay.
Un país fácil de llegar, difícil de olvidar y al cual es imposible no volver.

Golf todo el año

Por sus muy buenas condiciones climatológicas durante todo el año y la calidad de sus clubs, el Uruguay es un excelente lugar para venir a jugar al golf. En la actualidad, nuestro país cuenta con 10 clubs distribuidos por el territorio nacional y en ellos se disputan importantes torneos locales e internacionales.

Sol y playa

Uruguay tiene ofertas para todos los paladares.

Playas con y sin olas.
Dulces y saladas. De arenas doradas, finas o gruesas. Solitarias o repletas de gente.
Con vegetación o totalmente desérticas.

Si se suman las costas del Río de la Plata y las del Océano Atlántico, se obtienen 650 kilómetros disfrutables. Y si a esto se agregan las lagunas, o las pequeñas costas sobre arroyos y ríos, el resultado es un variado menú que contempla los gustos de todos los comensales.

Punta del Este

Punta del Este es reconocida internacionalmente como el principal balneario de América. Y constituye, por excelencia, el plato principal de este menú de playas. Porque no hay quien lo pruebe y no quede totalmente extasiado. Se encuentra situado en el departamento de Maldonado y ofrece tanto playas oceánicas como de río. Cualquiera de ellas vale la pena, aunque cada año se pone de moda una diferente. A la elegida de ese verano concurren los jóvenes en caravana, así como la farándula, rodeada de fotógrafos y cámaras.
Algunas de sus playas más famosas son Portezuelo (en la falda de la sierra de la Ballena), la franja que va desde Pinares hasta Las Delicias (con sus gruesas arenas), y las denominadas “masas”, entre las que se cuentan El Grillo y La Pastora. Después de pasar la punta de la Península están el Emir, la de los Ingleses, la famosa Brava y San Rafael. Finalmente las playas de la Barra, con su inconfundible doble puente ondulante, y las de Manantiales.
Si se sigue hasta José Ignacio, hay una infinidad de otras playas, cada cual más espectacular, algunas pobladas, otras casi vigentes.

Playas Oceánicas

Rocha le da a este menú un toque de exquisitez. Por sus playas oceánicas, con inmensas olas, agua muy salada y paisajes increíbles.
También en este caso, hay propuestas para todo tipo de paladares.
Balnearios solitarios o repletos de gente, ruidosos y silenciosos, con inmensas olas o más bien tranquilas.
Con miles de propuestas para divertirse o la posibilidad única de aislarse del mundo, olvidando la hora y guiándose sólo por el sol. En Rocha, el Océano Atlántico ofrece la oportunidad de luchar contra las olas en una tabla de surf, de pescar corvinas, brótolas, tamberas, tiburones, pejerryes, o quizá de juntar algas para hacer buñuelos. Y por supuesto, sacar las mejores fotos trepados a una roca o sobre una inmensa duna; para ser testigo de los mejores amaneceres y atardeceres en el mar.

Cabo Polonio

Se llega en un carro tirado por caballos o en una camioneta todo-terreno. En Cabo Polonio no hay electricidad ni calles pavimentadas. No circulan autos ni importa el tiempo.
El Cabo se jacta de ofrecer rústicas cabañas, el majestuoso faro, un inmenso océano en el que abundan los lobos marinos y tranquilidad absoluta.

Los grandes fuertes junto al mar

Durante las viejas luchas imperiales entre España y Portugal, varios puntos del territorio uruguayo fueron dispuestos arduamente por aquellas potencias. Dos de los más destacados testigos de estos enfrentamientos se encuentran al sureste del país, viajando por la ruta 9, en el departamento de Rocha.
Como centinelas en el camino que llevaba a la frontera, se levantan el Fuerte de San Miguel y la Fortaleza de Santa Teresa, construcciones militares que el visitante no debe dejar de conocer.
El primero es una verdadera joya de granito rosado, situado en la frontera con Brasil. Levantado en 1734 por los españoles, fue reconstruido tras su destrucción por los portugueses en 1737 y dos siglos más tarde, restaurado por la iniciativa pionera de Horacio Arredondo.
Unos kilómetros más al sur, rodeada del inmenso Parque Nacional de Santa Teresa, se levanta otra gran fortaleza. En este caso, la construcción fue comenzada por los portugueses en 1762 y finaliza por los españoles, que la tomaron por asalto en uno de los tantos enfrentamientos.

La voz de “El Mago” en Valle Edén

Por la ruta 26, a 23 kilómetros al oeste de la ciudad de Tacuarembó y resguardados por la imponente Sierra de Tambores se esconden dos inapreciables tesoros del pasado: una antigua estación de trenes, que parece emerger desde el tupido monte que la enmarca; y frente a ella, el museo de Carlos Gardel, “El Mago”, como le llaman en el Río de la Plata. Gardel es el más grande intérprete de tango de todos los tiempos. Cientos de libros se han escrito acerca de la nacionalidad del cantor que triunfara en las primeras décadas del siglo XX. Sin embargo, la colección de fotos y documentos expuestos en esta casona de piedra es contundente y no dejan dudas, uruguayo, oriundo de Tacuarembó.

Montevideo Cultural

La capital del país es una fiesta para los amantes de la cultura. Museos, teatros, exposiciones, espectáculos, fiestas populares…la agenda es intensa todo el año y la propia ciudad, un compendio de arte y de historia a cada paso.

Meca de estudios de la arquitectura, la capital uruguaya conserva ejemplos de diferentes épocas, estilos y corrientes de este arte mayor, que difícilmente se ven otros sitios. Ciudad-jardín abierta y arbolada, donde aun existe el perfume de las flores, Montevideo cuenta también con importantes museos de arte plásticas, como el Nacional de Artes Visuales en el Parque Rodó, o el dedicado a Torres García en plena Ciudad Vieja. Entre la variada gama de museos históricos, es importante señalar, entre otros, el Museo del Gaucho y museos vivos, como el Estadio Centenario, sede de la 1ª Copa del Mundo, en 1930, hoy declarado Monumento del Fútbol Mundial por la F.I.F.A..
La ciudad ofrece una variada oferta gastronómica y lugares de encuentro; sitios para escuchar toda la música, desde el tango al candombe, desde la salsa al rock…
Montevideo es ciudad de buen teatro, que no conoce el receso estival. Su carnaval –cuarenta noches de febrero a marzo-, el más largo del mundo. Allí sobran la alegría y el humor de “la murga”, mezcla de música, coreografía, llamativo vestuario y sátira política. Junto a la “murga”, las “Llamadas”, desfile de comparsas “lubolos” plenas de ritmo y color, que traen hasta nuestros días, en sus movimientos y sus tamboriles, la herencia de la música africana nacida de los esclavos, hace más de doscientos años.

Un paseo por la historia

Para entrar a la ciudad de Colonia del Sacramento, lo mejor es hacerlo por el Portón de Campo, ergido en 1745. Desde allí se impone un paseo a pie por las viejas calles de piedra, plazas y rincones del casco histórico, donde se concentran los edificios de mayor interés para el visitante.

La Iglesia Matríz, al costado de la Plaza de Armas, con sus anchos muros, sus altares y sus hermosas tallas. En torno a la Plaza Mayor se encuentran varios museos, entre ellos, el Museo del Período Portugués, instalado en una casa de 1720. El Museo Español, situado en la esquina se las calle España y San José, pertenece también a la mitad del siglo XVIII. Por su parte, la llamada Casa del Almirante Guillermo Brown, marino británico de activa participación en la historia rioplatense, exhibe documentos, monedas, armas y muebles, amén de una rica colección de fauna y flora locales, mariposas exóticas y una sala de paleontología con ejemplares de más de cien mil años de antigüedad. Bajando hacia el río por la calle De las Misiones de los Tapes, otro edificio del siglo XVIII contiene un interesante acervo de azulejos del siglo XIX.