Perú

Un país que no tiene memoria, es un país condenado a repetir su nefasto pasado

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Perú: Un país que no tiene memoria, es un país condenado a repetir su nefasto pasado

Ubicado en la bajada San Martín de la costa Verde limeña, en los límites de los distritos más pudientes y aristocráticos del país (Miraflores y San Isidro), se yergue incólume y omnipotente dándole cara  a la brisa marina y el salitre que lo corroe todo, el Museo de la Memoria y Reconciliación o LUM, edificio de grises paredes que como ninguna otra construcción cultural levanto mucha polémica al momento de su creación, gracias a la ayuda alemana por cierto. La polémica vino desde todos los ámbitos socio-económicos y las diferentes posturas políticas; es un pasado de sangre y muerte que hasta el día de hoy nos tiene fraccionados como nación.

Recorro los diferentes ambientes que muestran la incubación de esta guerra y sus consecuencias; que como siempre se cebaron de la manera más brutal y sanguinaria, en su mayoría en las personas más desprotegidas, llámese : campesinos, nativos, gente de las barriadas y estudiantes de universidades públicas.

El Perú es uno de los países más desiguales del continente; y por consecuencia fue caldo de cultivo propicio para enrolar a una juventud y sociedad estudiantil que quiso cambiar el rumbo de la historia peruana a base de plomo y carnicería. Dos fueron los bandos, MRTA y Sendero Luminoso, el cual llevaron el peso de la guerra en su mayoría a la sierra y selva. Fotos y vídeos de los testimonios de las víctimas supervivientes de la barbarie dan buena cuenta de lo que ocurrió,; barbarie de la cual el estado y las autodefensas, algunas apoyadas en el narcotráfico tuvieron su cuota de sangre y atropellos a los derechos humanos.

He recorrido buena parte del país en estos años y siempre me topado con historias de personas que relatan con aciaga melancolía los años de la guerra; y por eso mis ganas de visitar este museo se dieron estos días en que me encontraba de vacaciones en el trabajo. Cabe recalcar que el esfuerzo de la Comisión de la Verdad para documentar y cerrar estas lacerantes heridas es incalculable; pero lamentablemente queda pequeño frente al número de victimas que aun luchan contra la ignominia y la falta de memoria de una nación, prueba de ello es que de vez en cuando sale a la luz una nueva fosa común en el cual uno y otro bando trataron de ocultar sus abominables crímenes de lesa humanidad en las diferentes regiones de la nación. Lo digo con testimonio de parte puesto que me ha tocado visitar fosas en la que los huesos amontonados de campesinos en la sierra y selva, se encuentran peleando, aún de muertos, contra la desaparición, dan prueba palpable de que aun falta muchos lugares que escarbar para relatar la verdadera historia.

Si eres viajero y te encuentras en estas tierras que un día fueron del Inka, no olvides que el Perú no solo es Machupichu y las playas de Máncora, el Perú también es su gente y su historia. No olviden de visitar este hermoso museo y documentarse de la historia de esta nación., la entrada es gratuita.

Alex