Perú

Día 1: Cataratas de San Andrés y La Jungla

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Perú: Día 1: Cataratas de San Andrés y La Jungla

Que tal viajeros. Todo empezó así. Mi pata y yo teníamos planeado viajar si o si a Chiclayo o a Pucallpa ya que habíamos ganado descuentos del 50% en Transmar por un sorteo en su fanpage. Analizando bien, y considerando que teníamos Sábado, Domingo y Lunes disponibles, y que probablemente viajar a esos 2 destinos nos daría menos tiempo a disfrutar por la distancia al final optamos por Satipo. El carro salió a las 10:00 pm en el terminal de Arriola, el pasaje por cierto estaba 90 soles, un buen servicio 180° en el segundo nivel, en fin, la cosa es que partimos rumbo a Satipo el viernes 21/08/15. Hay otras alternativas, por ejemplo en Yerbateros cobran desde 40 soles dependiendo el servicio, empresas como Molina o Raraz.

Si sufren de pánico no les recomiendo viajar en los primeros asientos ya que a cada rato se ve la imprudencia de los conductores adelantando de manera irresponsable. Eran las 6 am cuando ya estábamos en la Merced, aún no salía el sol pero se veía un cielo despejado no como el que estamos acostumbrado a ver en Lima. Plan de las 11 am por fin se veía el letrero de bienvenida a Satipo. Satipo es una ciudad pequeña pero bien acogedora. Al bajar del bus en el terminal municipal, afuera habían muchas personas ofreciendo servicios hacia Atalaya(Ucayali) en camionetas 4×4. Desde Satipo, tambien hay empresas que van de manera frecuente a Huancayo. Lo primero que hicimos fue tomar un mototaxi hasta la plaza de armas, para así buscar en la oficina de turismo información sobre hoteles y lugares por visitar. El pasaje universal por persona en las motos es de 1 sol, no paguen mas..!!

En la plaza, había un puesto de turismo, lamentablemente no tenían mucha información sobre las cataratas, ni siquiera un mapa turístico lo cual complicaba mas las cosas. Solo recomendaban 2 empresas que ofrecían servicios turísticos. Lo primero que hicimos fue buscar un hotel donde dejar nuestras cosas, y salir con la misma a buscar alguna catarata ya que el tiempo nos ganaba. Hoteles hay para todos los gustos, y precios, entre 20 a 80 la simple, las dobles oscilan entre 30 a 100, y las matrimoniales de 50 para arriba. Nos hospedamos en un hotel (hostal) muy cercano a la plaza. El hotel se llamaba El Curaca, después de negociar con el dueño, regateamos de 60 soles a 40 soles x 3 días que nos quedaríamos. Tenía baño propio, aire acondicionado y tv con cable, que era lo único que necesitábamos ya que todo el día estaríamos en busca de adrenalina y cataratas.

Preguntando a los pobladores, nos recomendaron ir a una catarata de fácil acceso, muy cerca a Satipo. Esta se llamaba San Andrés. Fuimos al paradero de combis que salen a distintos puntos, y un auto colectivo cobraba a 5 soles el pasaje hasta la misma catarata de San Andrés. Después de casi 40 minutos llegamos. El lugar estaba bien conservado, la entrada al “circuito” estaba 1 sol. La catarata está cerca a un anexo llamado Toledo, bueno casi a 3 km y a 5 km está un pueblo. Por ahí pasa la carretera que viene de Satipo y se dirige con dirección a Huancayo. Volviendo a la catarata.. hay una bajada en el control, es de 5 min bajando escaleras, así fue que contemplamos la gran catarata de San Andrés. Nos quedamos casi 40 minutos tomando fotos y disfrutando el paisaje. En la especie de piscina que se forma, mucha gente se baña. Nosotros no nos bañamos por que queríamos continuar buscando otra catarata y así ganar tiempo.

Nos habían comentado que si seguíamos la trocha que se dirigía hacia las montañas llegaríamos a la catarata “LA JUNGLA”, como es costumbre, los pobladores siempre te dicen está cerca, a 15 minutos, a un salto entre otras cosas. Como aún era temprano, eran casi la 1 pm decidimos subir, total aún faltaba mucho para que oscurezca. La cosa es que estaba mas lejos, ya había pasado casi 3 horas y no había señal de cataratas. Aún así, era hermoso oír el canto de las aves y animales y ver todas las montañas, ya que estábamos casi en la cima de la montaña. Pasamos por un anexo y al fin había un letrero que indicaba que ya estábamos cerca, que solo había que seguir la flecha. Una anciana nos dijo que se pagaba 2 sol la entrada y bueno, le pagamos. Eran las 4 15 pm, y nos desviamos de la carretera (trocha) para supuestamente ver la catarata. Total que ahora, el camino nos llevaba hacia abajo, ya era preocupante, no se escuchaba ni un río.

Después de 5 min llegamos a un punto en que la única entrada era por una zona cubierta de muchos árboles y lianas, mi amigo no quería entrar, por que en sí daba miedo pero dije, ya estoy acá, tanto eh caminado para nada? así que decidí continuar y le dije que me esperara. Era tan emocionante, el camino ahora bajaba pero ya no era un camino despejado, al contrario, así que como en películas, agarré un palo y en cada cierto recorrido doblaba algunas hojas para guiarme por donde había venido. Casi 20 minutos me tomó hasta que por fin, ya en la parte baja, logré ver un letrero que decía cueva de la viuda negra y la jungla, obviamente no iría a la cueva, pero si, por fin pude llegar a la catarata, era hermosa, mucho mejor que la primera, y lo mejor que era solo para mi, me di un duchazo en sus aguas cristalinas y volví con la misma. Regresé con mi pata en el punto donde nos habíamos encontrado, ya eran casi las 5 pm y empezamos a trotar para llegar mas rápido al pueblo que estaba abajo (Toledo).

Ya eran casi las 6 30 pm y aun no llegabamos, ya podíamos contemplarlo a 2 km y menos mal pasó una moto. No dudamos en hacerles señas y nos dió una jalada hasta la carretera que va a Satipo. Nos cobró 3 soles por los 2. Al menos ya estábamos en la carretera, y solo era cuestión de esperar alguna combi o una moto para ir a Satipo. Ya estaba casi anocheciendo, y tomamos una moto. Justo empezó un fuerte aguacero, era increible la experiencia, toda la adrenalina y la forma como se daban las cosas. La moto solo nos djeó en Bellavista, y para “suerte”, hubo un apagón en la zona. Aún así tomamos otra moto hasta Satipo. Las motos cobran 1.5 a 2 soles cuando es un pueblo de afuera. Al fin habíamos llegado, nos tocaba volver al hotel para así descansar, fue un buen día, lleno de aventuras y adrenalinas, y fiel al estilo mochilero. Llegamos preguntando a un lugar, las escalas, todas esas cosas fueron emocionantes pero bien agotadoras también. Al final cenamos en una pollería al frente de la plaza, se llama Rambo Chicken, la verdad lo recomiendo si o si.

Carlos