Cuba

Capítulo 12

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Cuba: Capítulo 12

Hoy es viernes 5 de junio. A las 7:45 Hs. nos pasaron a buscar para ir al aeropuerto y volar hasta La Habana.  Estamos ya en el hall del hotel Iberoestar Parque Central en la Habana Vieja. Llegamos aproximadamente a las 12 del mediodía. Este hotel es 5 estrellas, precioso, ni les contamos lo hermoso que lo pasamos aquí, genial y ya preparando nuestra despedida de este país. Dimos una vuelta y fuimos a cenar a lo que denominan “paladares”. Antes decían que se trataban de casas de familia que daban de comer al turismo, esto ya ha pasado a la historia porque ahora si bien son casas de familia, son verdaderos restaurantes tan caros como cenar en hoteles 4 o 5 estrellas. Obviamente que también los hay más baratos pero desde los hoteles te dan datos de lugares buenos.

Al regreso de esta cena, nos quedamos en el bar del hotel y probamos un trago exquisito llamado “Neptuno”. Ron, licor de banana y jugo de naranja, bien mezclado y listo! Intentaremos hacerlo en casa…jajajaja

El sábado amanece divino, despejado, soleado, hasta parecía raro ver un día así, llevábamos como una semana con lluvias y ya no esperábamos ver el sol antes de partir. Desayunamos y volamos a la pileta del hotel. Al rato, nos dividimos, nosotras nos quedamos tomando sol y Rubén se fue a recorrer otra vez las calles buscando llegar a la fábrica de cerveza que la vez anterior estaba cerrada. Lo logró, le encantó haber ido y se tomó unos buenos vasos de cerveza muy particular, muy rica. Nosotras nos quedamos allí, gozando del sol, genial, recuperando un poquito el color! A las 4 de la tarde, salimos hacia el Patio de la Rumba. Calle 4 y Calzada. Estaba en remodelación así que no pudimos ingresar, de afuera se veía muy lindo sitio. Continuamos viendo que otra cosa conocer y fuimos en taxi hasta la heladería Coppelia, famosa, donde se filmó la película “Fresas y Chocolate” una película muy premiada y según dicen los lugareños, a partir de ella se pudo hablar más libremente de la homosexualidad en Cuba.  

El helado es muy rico, solo había tres gustos, fresa, chocolate y vainilla. Apenas bajamos del taxi, un señor de seguridad, nos preguntó si éramos turistas ya que, ingresan a la heladería por otro lado. Se trata de un predio muy grande, muy lindo, por un costado estábamos los turistas, del otro los ciudadanos cubanos. Nosotros tenemos tres gustos para elegir y pagamos a precio de turistas pero ellos, tienen el gusto del día y pagan a precio de la moneda nacional. Ellos hacían colas por mucho rato, nosotros no. Regresamos al hotel caminando por el malecón. Hacía un calor insoportable y la distancia era de aproximadamente 4 o 5 Km.

Llegamos al hotel, fuimos al baño y volvimos a salir volando hacia la Plaza Catedral. Queríamos estar con las mujeres que tiran el tarot. Están hasta las 18 Hs. más o menos y llegamos justo cuando la última se estaba por ir. Los tres nos tiramos esas cartas y salimos “rumiando” y compartiendo la experiencia.

Por la noche, concurrimos a una cena show que se hacía en el mismo hotel con los Buena Vista Social Club. La pasamos genial, copa de camarones y mojitos de por medio. Bailamos y comimos hasta la medianoche. Gabi se fue a dormir y Rubén y yo, fuimos a buscar otros “Neptunos” más.

Hoy es 7 de junio, domingo. Hicimos las valijas, desayunamos y a las 13 hs. pasó el transfer a buscarnos por el hotel. Ha comenzado el viaje de regreso a casa.

Ha sido una gran experiencia. Cuba es mucho más que La Habana, Varadero o los Cayos. A nuestro criterio, Cuba es una maravillosa contradicción. Nos hacíamos preguntas antes de conocerla pero ahora regresamos con más interrogantes que los que teníamos al llegar. Es una caja de sorpresa. Nos da la sensación de que construyeron una imagen a partir del dolor y el sufrimiento por el bloqueo y a medida que transcurrió el tiempo, muchas cosas han ido cambiando. Queremos ser respetuosos con nuestra opinión, sólo ellos pueden definirse dadas sus vivencias.

Vinimos a conocer Cuba. Haberla recorrido y conversado con su gente, hace que podamos comentar y compartir esto.

La “wawa” nos deja en el aeropuerto. La madre naturaleza les ha facilitado un paraíso, el cubano lo habita y nosotros hemos querido y podido llegar hasta allí.

Alba