Cuba

15 dias en Marzo de 2015

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Cuba: 15 dias en Marzo de 2015

Diario de un Español en Cuba 2015 Empezar en Santiago de Cuba y acabar en La Habana pasando por Guardalavaca, Las Tunas, Camagüey, Morón, Trinidad, Santa Clara, y Guanabo.

Llegamos a Cuba el Martes 10 de Marzo, más concretamente a Santiago de Cuba con Cubana Aerolíneas ( Desastrosa, al final os enterareis de mis motivos ) a las 10 de la noche, aquí comienza la Historia de nuestras andanzas por Cuba, ya en el Aeropuerto de Santiago me decomisaron 2 chorizos, no me quedo más remedio que aceptar (resignación), fuimos a recoger el coche en alquiler , un carro chino de la marca Geely, un montón de chapa fina y mala con un motor aun peor y que ya en origen estaba lleno de abollones , con una puerta trasera que no abría y la marcha atrás que entraba cuando quería, una vez salimos de la terminal nos estaba esperando la familia de una chica cubana que vive en España, nos guiaron hasta nuestro hospedaje, nos dieron de cenar (agradecer a la señora Pastora sus comidas, vecina de la familia que cocino para nosotros y que le gustaba el Ron y la cerveza) y nos sacaron a conocer la noche tranquila de la ciudad, llegábamos cansados y era un buen plan salir a tomar algo para refrescarnos y estirarnos después de tantas horas de viaje (10 horas + espera + 4 horas de viaje en coche de Cantabria a Madrid).

El comienzo del día 2 fue tranquilo, levantarnos, desayuno en el que se nos daba lo que al mesero le parecía bien, sin darnos a elegir por que debía de ser que su criterio era el único aceptable cuando había una carta para elegir el desayuno que a cada uno le apeteciese, en fin, salimos dirección a la casa de la familia ya que el jefe de la casa se ofreció de guía para llevarnos a conocer la zona, lo primero que le pedimos era ir a comprar agua embotellada, cosa que fue más difícil de lo que en un principio podemos pensar, pero ya tras 3 horas de andanzas por el centro de Santiago conseguimos, en una especie de ultramarinos agua embotellada a temperatura ambiente (30ºC mas o menos)y continuamos con nuestra visita a los lugares más emblemáticos, centro de la ciudad, plaza de la república, el morro, y punta grande lugar con gran encanto donde hicimos un alto para comer en un Paladar.

Los 5 tomamos mesa y comimos carne, pescado y marisco por apenas 25 pesos convertibles que al cambio vienen a ser unos 25€ y que a decir verdad estaba muy rico, para reposar la comida nos acercamos a la Virgen del Cobre, ubicada a las afueras en una zona minera donde se extraía cobre y oro, aquí todo el mundo te quería vender algo, ya asaltaban los coches en la carretera para venderte flores, estatuas o estampitas, y pensamos que al llegar a la iglesia sería peor, pero para nuestra tranquilidad allí no había ni el Tato así que pudimos disfrutar tranquilos de la visita, ya debían de ser como las 5 de la tarde cuando la mejor opción era volver a Santiago a disfrutar de una cervecita fresca en la terraza de un bar, no recuerdo el nombre del bar pero sí que está situado frente al Hotel Meliá Santiago, disfrutando de la cerveza y charlando nos empezamos a dar cuenta de cómo se vive en Cuba y como funciona todo, las chicas llamaban nuestra atención cada vez que mirábamos fuera de nuestro circulo, estaban al acecho esperando el cruce de miradas para hacerte saber que te podías acercar o que querían charlar, y después de mil cruces descubrí que si no eres tu quien da el primer paso, ya lo dan ellas, así que bueno por charlar y conocer gente no pasa nada, y es uno de las cosas que quedan cuando estas de viaje el sacar tus propias conclusiones de como es la gente a base de tratar con ellos y para mí la gente de Santiago es muy hospitalaria, humilde y amable, no me puedo quejar en general salvo por algún espabiladillo, pero de esos los hay en todos lados. Llegada la noche salimos a una discoteca con los más jóvenes de la casa y lo pasamos genial, bailar, ron, mucho ron y llegar a dormir a ciegas…

El día 3 nos levantamos sin apenas dormir y tras un rato conseguimos reunirnos los 4 aventureros, desayunar (esta vez lo que quisimos), y con las pilas cargadas y cara de día posterior a la romería, tras haber comentado lo que la noche anterior nos dio de sí, pasamos por casa de la familia Santiaguera para despedirnos y darles las gracias por la hospitalidad y el trato cercano con el que nos habían acogido esos dos días, para ya finalmente poner rumbo a Guardalavaca. El camino fue normal, parar a preguntar si íbamos en el buen camino, librar los baches de la carretera y descubrir paisajes completamente desconocidos para nosotros hasta llegar al hotel todo Incluido de Guardalavaca, Hotel del estado Comunista Cubano, hotel todo incluido con miles de carencias, empezando por la mala comida o la falta de servicios, pero al final se trataba de conocer las playas caribeñas de la zona, disfrutar de la piscina y del descanso de lo que se suponía iba a ser un hotelazo, con su discoteca nocturna que dejaba mucho que desear… El día transcurrió sin más novedad hasta que ya en la madrugada y hambrientos antes de ir a dormir decidimos comer algo en el snack 24 horas del hotel donde comenzamos a relacionarnos con el resto de turistas en su mayor parte Canadienses, hablando de comidas y costumbres, lo uno llevo a lo otro y allí estábamos a las 3 de la mañana cortando lomo para un matrimonio de canadienses y pasando un buen rato de risas rodeados de turistas al acecho de una tajada de lomo.

En la mañana del día 4 aprovechamos para llenar los estómagos todo lo que pudimos antes de poner rumbo a Camagüey, a la hora de partir, el coche se rompió un poco más, inexplicablemente el portón del maletero dejo de cerrar, y tras hacerle una sutil caricia para ayudarlo a cerrar se abollo todo el portón, después de consultar en un establecimiento de la cadena de alquiler de coches lo soluciono un “mecánico” haciendo palanca en los cierres del maletero con la llave de soltar las ruedas teniendo un éxito rotundo. En el momento de partir recogimos un autoestopista, que al final fue uno más camino de Camagüey, nos hablo de la vida cubana, de la gente, del país y de un montón de cosas y finalmente llegamos a pasar por su pueblo de origen, Las Tunas, estuvimos conociendo el pueblo y por un instante incluso se barajeo la opción de pasar allí la noche, no nos convenció la discoteca tipo hogar del jubilado así que finalmente decidimos seguir nuestro camino y a las 9 de la noche aproximadamente y haciendo caso omiso de la recomendación de no conducir de noche llegamos a la ciudad, registro en hotel, ducha rápida, tentempié y a conocer la noche de Camagüey. Aquí viví una situación rara, dejándome llevar por la música de la discoteca Copacabana debí de hacer un gesto tipo “ven acá” y una chica se me acerco como una flecha, nos presentamos y empezamos a bailar, bueno mejor dicho ella bailaba con un perreo indescriptible y yo me dejaba llevar, en una de esas le pregunto a la chica que quien era ese pedazo de garrulo que la acompaña y para mi sorpresa me dice que es su novio, el tío todo contento de que su novia bailase conmigo de una forma que el vaticano denominaría como demoniaca , tras un rato decidí poner fin a la exhibición de perreo y salir a tomar el aire, ya cuando acabo la fiesta y cerro la discoteca regresamos al hospedaje para dormir un par de horas, arreglar unos asuntos por la mañana y continuar el viaje hacia Morón.

El día 5 tras haber pasado la noche en Camagüey nos decidimos a comprar tarjetas telefónicas para poder llamar a casa y hacer saber que estábamos en buenas condiciones, 1 hora de cola para poder acceder a la tienda donde vendían las tarjetas, lugar al que llegamos tras preguntar más de 10 veces y que cada persona nos mandase en una dirección diferente, pero lo conseguimos. Con todo listo nos pusimos camino a Morón, llegamos sobre las 3 de la tarde al pueblo y tras varias vueltas encontramos el Hotel, único hotel del pueblo (debería ser fácil encontrarlo), dejamos los petates y nos preparamos para ir a Cayo Coco, lugar paradisiaco, caribeño y tranquilo, cuando salimos y habíamos recorrido una distancio de unos 10 km surgió el tema de que sin pasaporte no podríamos acceder al cayo ya que hay un control a 20 km de llegar, uno de nosotros no lo llevaba encima, vuelta al hotel y vuelta a Cayo Coco, llegamos e hicimos unas fotos, dimos un paseo por la zona y comimos en un restaurante al aire con techo de paja, me encanto, la comida muy buena, langosta, camarones, arroz y el maldito pepino que ponían en prácticamente todas las comidas y que tapaba el resto de sabores. Una vez que ya nos relajamos volvimos a Morón, al hotel donde teníamos la sede en la zona, la principal zona de fiesta del pueblo era la discoteca del hotel, así que esa noche no hizo falta moverse mucho, todo lo teníamos en el edificio en que estábamos hasta que la discoteca cerro y con un carro de caballos y un carrero borracho-juerguista nos desplazamos a los bares del pueblo. La noche marchaba bien, hablando con un tipo de allí de deportes, de futbol y tomando unas cervezas, hasta que llegaron los tontos del pueblo (hay días todos y tontos todos los días, y en todos lados) y comenzaron a buscar algo que si hubiese sido en nuestro territorio donde dominamos la situación hubiesen encontrado, pero lo acertado era irse y con la ayuda del tipo de antes, se retorno al hotel sin más novedad.

Al comienzo de la mañana del día 6 nos levantamos ya con el cuerpo algo quebradizo, los días sin apenas dormir y con kilómetros y noches en vela empezaban a pasar factura, pero estando de vacaciones hay que aprovechar hasta el último minuto, hoy nos tocaba ir camino de Trinidad. Después de unas 3 horas en coche llegamos al hotel, segundo Hotel todo incluido, donde al pedir comida en el snack nos miraban mal (no hay propina chico), no había agua caliente en la ducha y los alrededores del hotel amenazaban ruina, pero tenía piscina y tumbonas, después de pasar por la piscina y haciendo uso de las tumbonas aparecieron unos compatriotas con los que coincidimos en el vuelo de ida y que hacían el viaje de forma parecida solo que en tour, acompañados de un argentino de 53 años juerguista, esa noche salimos todos juntos por el pueblo de Trinidad, de bar en bar hasta llegar a la casa de la Música, discoteca de la zona y de la que nos echaron a la hora de cerrar, la policía nos invitaba a que abandonáramos la fiesta y nos fuésemos a dormir, pero después de hablar con ellos de buen gusto nos indicaron donde podíamos seguir por un rato mas, así lo hicimos hasta que ya a las 6 de la mañana nos dimos cuenta de que el pueblo dormía y no teníamos en que volver al hotel que estaba a 25km de donde nos encontrábamos, después de casi una hora de búsqueda por un lado y por otro conseguimos dos taxis que nos devolvieron al hotel donde con la agradable compañía del camarero del 24 horas del hotel aprendimos mas sobre el pueblo cubano y seguimos destilando hasta las 8 y media de la mañana más o menos.

El séptimo día es recordado como uno de los más duros que pasamos en Cuba, por la mañana a la hora de partir desde Trinidad con dirección a Guanabo ( base donde nos relajaremos y disfrutaremos de Cuba el resto de los días) misteriosamente uno de los miembros de la expedición al ir a abrir el maletero del lujoso Geely se quedo con la palanquita de abrir en la mano, todo esto pasa con las maletas ya metidas en el coche el dinero en las maletas y todo lo necesario… se lleva el coche a arreglar y la solución es que tardan un día en hacerlo, no nos podemos permitir un día sin coche ya que tenemos todo organizado, nos intentan cobrar las gestiones sin haber hecho nada para solucionarnos el problema, así que un mecánico de plegadoras con un palo consigue abrir el maletero, ya todos respiramos con alivio, pero ahora queda la segunda parte, 500 km con el maletero abierto por una carretera llena de baches y obstáculos. Comenzamos el viaje dirección Guanabo, pero antes tenemos que hacer un recado en Santa Clara, así que nos desviamos de nuestro camino para cumplir la promesa, una vez llegamos a la ciudad nos acercamos donde están los restos del Che, a la plaza de la Revolución donde al entrar lo hicimos saltándonos una valla que impedía el paso, y es aquí donde nos encontramos con el ejército y la policía en plaza, no había nadie más, nosotros con el Geely y ellos, un hombre nos explica que ese día se conmemoraba un discurso que dieron Fidel Castro y Hugo Chávez, que era un acto muy importante que retransmitiría la Televisión Cubana y Venezolana y que nos quedásemos que nos iba a gustar (lo dudo), decidimos salir pitando, no era el sitio más adecuado para unos turistas españoles, fuimos al encuentro de la persona con la que habíamos quedado y como ya se nos hacia tarde para dirigirnos a Guanabo le comentamos si encontraríamos alojamiento en la ciudad.

Nos acompaño a los dos hoteles de la ciudad y estaban ocupados, preguntamos por casas particulares y tras ver que lo de alojarnos era cosa imposible decidimos no perder más el tiempo y poner rumbo a Guanabo, dejamos Santa Clara atrás y por la carretera central seguimos nuestro camino, nuevamente se hizo de noche, hicimos paradas para refrescarnos, comer algo y estirarnos, en una de esas paradas comprobamos la gasolina, está bien marca ¾ del depósito, así que seguimos por la carretera de 3 carriles, siempre por el central ya que nos avisaron que por el de la derecha podíamos encontrar carros con caballos y peatones, nadie nos aviso que por el carril central también hay peatones, casi atropello a uno, a 110km/h lo pase a menos de medio metro, casi nos busca la ruina el muy H.P. A unos 40 km de Guanabo en un semáforo se me cala el coche y al volver a arrancarlo sorpresa!!! El coche esta en reserva y no sé cuánto le queda, la cosa se pone oscura, seguimos camino como podemos y a unos 20 kilómetros abandonamos la carretera principal con destino final Guanabo y con la intención de encontrar una gasolinera (cosa difícil) cuando el coche da el primer aviso de quedarse seco, ya aquí comienzan los tramos de marcha-punto muerto, preguntamos si estábamos lejos y si había gasolineras y todo el mundo decía que a la entrada del pueblo, solo que no se ponían de acuerdo, unos decían 15 kilómetros, otros 12 e incluso 4, en realidad quedaban unos 10.

Al final de la subida de una loma la carretera desapareció de golpe, menos mal que íbamos súper concentrados y pudimos devolver el coche a la carretera por el otro carril no sin antes hacerle sonar todas las chapas, al salir del percance de la carretera el coche se paro, ya no había más gasolina, así que bajamos la loma en punto muerto con la suerte de que al final de la carretera estaba la ansiada gasolinera, gasolinera que indicaba el principio del pueblo, a las 10 de la noche llegamos a las casas particulares donde pasaríamos el resto de noches, una vez acomodados en nuestras habitaciones decidimos salir a cenar algo, hoy no habría fiesta, el viaje en coche fue muy estresante y duro, así que fuimos a un paladar que nos recomendaron y donde la cagamos a la hora de pedir la cena, era un paladar italiano, con sus pizzas y sus cosas, pedimos dos pizzas familiares y un plato de carne para cada uno, teníamos hambre, hasta que llego la primera pizza, que error habíamos cometido, con 1 pizza nos daba para cenar los 4, así que comimos la pizza muy buena por cierto, comimos como pudimos los platos de carne que pedimos y la segunda pizza para llevar por qué no podíamos con ella, esto nos salvo la comida del día siguiente.

El Octavo día amaneció tranquilo en Guanabo, conseguimos descansar y recuperar parte de las horas de sueño que teníamos atrasadas, vamos que ya estábamos con las pilas cargadas, a eso de las 11 de la mañana nos dirigimos a la playa que estaba a 200 metros, no sin antes librarnos de la vieja de la casa que quería darnos de desayunar, de comer, de cenar y no se quemas ( dos días más tarde y por agotamiento la explique que no queríamos nada, y que si lo queríamos ya se lo pedíamos), la playa estaba desierta, nosotros 4 y otras 5 personas más, dos chicas que a lo lejos se veían bien ( de cerca todo lo contrario)después de un rato hablamos con las chicas para saber donde podíamos tomar un refrigerio, tuvimos que ir a otro lado porque se querían apuntar y había que darlas esquinazo, estuvimos en la playa hasta las 4 de la tarde, las peores horas de sol en Cuba, uno de los integrantes olvido echarse protección solar, el resto es historia… Ya entrada la tarde decidimos cenar en casa y charlar con los dueños de la casa, fue un rato de charla muy agradable y a eso de las 12 decidimos salir a probar el Ron local, después de andar 3km con mucho calor llegamos a lo alto de una loma donde estaba la discoteca que abría ese día, un autentico espectáculo nuestra entrada a la discoteca, a medida que entrabamos una marabunta de mujeres se desplazaba por el interior de la discoteca en nuestra dirección, que miedo, eran como leonas hambrientas al acecho de una presa, no es algo a lo que este acostumbrado, pero después de ver la situación es tronchante, al final había que pedir que le dejaran a uno tranquilo porque era una situación agobiante, cuando cerró la discoteca nos dirigimos a la única que quedaba abierta hasta las 6 de la mañana hora en que todo el mundo se volvía a sus casa y nosotros también, esa noche conocimos turistas mexicanos y colombianos con los que pasamos mas ratos por el pueblo.

Día 9. Relax y tranquilidad por el pueblo, nos levantamos tarde, vino bien recuperar más horas de sueño, comimos y decidimos mezclarnos con la gente del pueblo, nada más llegar al primer bar del pueblo nos dimos cuenta que la situación de acoso de leonas que habíamos pasado la noche anterior la volveríamos a pasar esta tarde, al final te das cuenta que eso es el pan de cada día del pueblo, las 24 horas del día es así, después de un rato de relacionarnos por el pueblo decidimos cenar e ir a conocer la noche de La habana, concertamos un taxi que nos llevase y nos trajese, nunca digas en broma a un taxista ex militar que le vas a apalear, tienen pistola y la sacan… esa noche quedamos con los compatriotas del avión que coincidimos en trinidad y con ellos venían unos recién casados de Cantabria, cenamos todos juntos en la casa de Asturias y salimos a tomar algo a una discoteca hasta que se nos hizo la hora de regresar a Guanabo, en Guanabo tomamos los últimos tragos de Ron.

Día 10. El taxista de la noche anterior no podía llevarnos a La Habana para pasar el día, así que llamo a un amigo para que nos hiciese la carrera y nos enseñase un poco la ciudad, cuando llevábamos 10 kilómetros se averió el coche, un calentón por fallo de termostato, después de un rato y varios litros de agua pudimos seguir camino, La Plaza de la Revolución, El cementerio de La Habana, el Morro, el Malecón, La floridita, y muchos más sitios, teníamos que hacer otro recadito así que lo mejor era quitárselo de en medio cuanto antes, era llevar unos artículos y recoger otros, la señora donde teníamos que ir después de un rato de charla nos ofreció puros a muy buen precio, casi picamos, un día más tarde nos enteramos de que costaban de 10 a 15 € menos de lo que ella nos pedía, increíble, después de hacerla un favor que a nosotros nos costaba dinero la señora aun quería sacarnos más…hasta que a la hora de comer quedamos con los compatriotas en un buen restaurante, conocido, aquí nos dieron bien de comer pero a la hora de pagar había 3 platos caros de mas en la cuenta que no habíamos pedido y que no habíamos consumido, una vez arreglado el problemilla seguimos paseando por las calles de La habana hasta la hora de regresar a Guanabo, cenamos y nos arreglamos y de nuevo a La Habana, en transporte colectivo, unas cervezas todos juntos en el Malecón, donde cenamos y después de ver que en la calculadora salía 8,50 nos querían cobrar 11 nos indignamos y decidimos ir a tomar unos tragos a una discoteca (malísima), allí acabamos la noche entre intentos de estafa, por unas monedas que al cambio valían 1,50€ me pedían 10€, por el tabaco que lo cobraban al doble que el resto, y algún detallito mas, menudos timadores, y ya de madrugada retorno a Guanabo a descansar.

El decimoprimer día comenzó tranquilo, el matrimonio de una de las casas donde nos alojábamos nos comento que si queríamos ellos nos llevaban a la habana y nos lo enseñaban todo, fue muy buena idea, el matrimonio era más o menos de nuestra edad y muy buena gente, tuvimos grandes ratos de charla con ellos y la verdad es que eran muy agradables y humildes, nos ayudaron en muchas cosas y nos consiguieron buenos precios , después de media mañana de paseo por La Habana con unos guías de lujo decidimos ir a comer al barrio chino, lugar donde se intenta la mayor estafa que nos han hecho en cuba, y eso que nos llevaba un matrimonio cubano, al entrar al restaurante oímos algo de una comisión, así que el cubano del matrimonio pregunta si hay dos cartas, a lo que el camarero responde que no, una vez que estábamos solos en el comedor el cubano busca y encuentra las dos cartas, la que nos dieron a nosotros para pedir y otra con todos los platos 3€ más caros, cuando llega la hora de pagar calculamos la cuenta con el móvil y nos estaban cobrando 6€ de mas, en casi todos los sitios de cuba se equivocan con las cuentas, pero siempre a favor de ellos, es curiosísimo. Una vez pasado el día por La Habana volvemos a Guanabo para prepararnos para salir por la noche, esa noche no cenamos así que cuando llegamos a la discoteca pedimos unos pinchos morunos para contentar al estomago antes de cargarlo de Ron, con el plato encima de la mesa nos vimos rodeados de gente, gente que quería de nuestros pinchos y tras un rato de picaresca y de hurtos de pedazos de carne, por caridad abandonamos la cena dejándola a su suerte frente a un montón de hienas hambrientas, el ron ya no lo abandonaríamos tan fácilmente, y después de ir al baño a descargar y tener follón con el guajiro que quiere dinero por ir al servicio y resulta que no estoy obligado, lo mejor era replegarse.

Día 12. Para este día ya andábamos pelados de dinero, necesitábamos ir a La cadeca o Casa de cambio, pero bueno por vagancia o pereza y por ir a la playa lo aplazamos para la mañana siguiente y sobre todo porque estaba cerrada la casa de cambio, ese día aprovechamos la playa después de levantarnos tarde y por la noche cenamos con el matrimonio de la casa, esas cenas eran las mejores, nosotros poníamos el condimento y el chico de la casa la mano de obra, y la verdad es que cocinaba muy bien, cenábamos todos juntos y disfrutábamos de largas conversaciones sobre Cuba, España y el mundo en general hasta la hora de ir a mezclarnos con la chavalería del pueblo en la discoteca. Una noche más como otra cualquiera con los acosos habituales pero con la excepción de que esta noche solo había cervezas, el rumor era: los españoles están tiesos…

Día 13 (ultimo o eso creíamos), amaneció un día bonito, como los anteriores, días de sol y sin ni una gota de lluvia, después de ir a la cadeca y conseguir cambio saldamos nuestras cuentas con los caseros, comimos y nos preparamos para ir al aeropuerto, nos despedimos de los caseros y salimos rumbo al aeropuerto José Martí de La habana, después de preguntar y llevar un autoestopista que nos indico el camino llegamos a las proximidades del aeropuerto, buscando la entrada por error nos saltamos un stop, he ahí cuando nos paso lo último que nos faltaba o eso creíamos, la policía nos da el alto y muy educadamente nos indican la infracción que acabábamos de cometer, que nos van a poner una multa de 60€ y nos explican el procedimiento, mientras explican a uno eso yo le pregunto al otro policía como hacemos para ir a la terminal 3 que es desde donde salíamos y muy amablemente el policía me lo escribe con un plano en un papel, la cosa es que después de una rato con ellos la multa quedo en un simple regalo de 20€ a los policías que en todo momento fueron cordiales y muy amables. Ya en el aeropuerto buscando donde dejar el coche de alquiler por error entramos al aparcamiento del aeropuerto, con las mismas salimos y le decimos a la señorita lo que nos ha pasado, 3€ nos costó el error.

Fuimos a devolver el coche, nos explican en la oficina que tenemos que pagar otros 100€ más por devolver el coche a Santiago de Cuba, así que solo nos devuelven 50€ de la fianza, sale el señorin de la oficina para ver el estado del coche y su primer comentario es: ¿Cómo habéis llegado con esto hasta aquí desde Santiago? A lo que se le responde que con mimo y mucho cuidado, el tío no daba crédito de la mierda de coche que nos habían dado, y ya el remate fue cuando vio que la puerta no abría, el maletero estaba abierto y no cerraba, que no había palanca para abrir el maletero y el incontable numero de golpes de chapa. Ya nos dispusimos a entrar en el aeropuerto para esperar nuestro vuelo, entramos sobre las 7 de la tarde y el vuelo salía a las 23:15, todo transcurrió tranquilo hasta que ya estábamos en pista para despegar, yo me quede dormido por un rato y al despertar pensé que ya estaríamos volando, me despertó uno de mis compañeros con sus quejas, llevábamos 45 minutos en pista sin hacer nada, y justo en ese momento el piloto del avión anuncia que nos devuelve a la terminal por problemas técnicos en el avión, ya se jodio todo…

Ahora comienza la agonía, a las 12 nos devuelven a la zona internacional del aeropuerto, 260 éramos mas o menos, a la 1 la tripulación saca sus efectos personales del avión entre abucheos por desinformación, a las 2 un montón de gente se revela y pide explicaciones y algo de comer y beber, no hay explicaciones pero si un bocadillo asquerosísimo y un refresco, pusieron a una sola persona para controlar todo el pasaje y tardo 1 hora en dar los vales para el bocadillo, a las 4 después de varias quejas colectivas el gobierno cubano nos devuelve el visado y las maletas para que podamos entrar al país, entramos y volvimos a estar tirados, tirados por la calle y por dentro del aeropuerto hasta las 5 y media de la mañana que volvimos a protestar colectivamente, éramos un pequeño grupo los que protestábamos, a las 7 de la mañana nos informan de que nos van a llevar a hoteles y que el vuelo saldrá a las 19 horas, en un principio nos resistimos a ir al hotel pero viendo que todo el mundo lo acepto no nos quedo más remedio que ir, el ultimo autobús era el de los que nos resistimos, llamados los disidentes por el conductor del autobús, pero se ve que nos querían mas que al resto por que a ellos los llevaron a un hotel donde les dieron una habitación y un vale para comer un bocadillo y agua, mientras que a los disidentes nos llevaron a un hotel privado italiano todo incluido donde nos pusieron la pulserita y nos soltaron por el hotel como unos huéspedes mas, el mejor alojamiento que tuvimos en todo el viaje y gratis. En fin, el viaje merece la pena, he conocido gente muy interesante, humilde y hospitalaria y gente a la que no me volvería a acercar nunca, pero después de estar 15 días suelto por el país pienso que ha sido una bonita experiencia y una aventura.

Eduardo