Chile

Puerto Montt, Sola Frente al Mar

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Chile: Puerto Montt, Sola Frente al Mar

TERMINAL DE BUS. Ni bien llegué a la Terminal de Buses de la ciudad de Puerto Montt, fui al mostrador de atención al usuario para averiguar si en la misma terminal había alguna agencia de viajes que ofreciera un circuito a la Isla de Chiloé; la señorita que me atendió estaba tiritando de frío, pues, estaba en un pasillo con mucha corriente de aire.

Me señaló hacia donde había unas agencias de viajes que ofrecía el paquete, le agradecí y fui hacia la misma; entré en el primero que encontré y consulté al respecto, la excursión de día entero a la Isla de Chiloé me ofreció por 15.000 pesos chilenos, que me dejó como precio final el monto de 11.000 pesos chilenos porque iba a realizar otra excursión con la misma agencia. Pagué el tour y nos pusimos de acuerdo la hora que me iban a recoger del hotel y salí.

PUERTO MONTT. Ahí estaba yo en Puerto Montt, la ciudad sola frente al mar, que en ese momento estaba bajo el cielo azul pero con mezcla de mucha nube blanca; no estaba perdido frente al mar y el viento me llevó hacia el hotel ubicado a poco más de 600 metros de la terminal. Como estaba relativamente cerca, fui caminando por la costanera de la ciudad que en algunas partes a causa de la lluvia, tenía aún aguadas que fui esquivando hasta llegar al hotel.

A ALMORZAR. Realicé el check in, fui a la habitación para dejar mi equipaje y desde la ventana, la ciudad me estaba regalando un lindo arcoiris como una buena anfitriona. Ya era mediatarde y no había almorzado aún, así que me dispuse a buscar un lugar para almorzar con datos que me facilitó la señorita de la recepción, a esa hora pocos restaurantes tenían servicios; en una de ellas conseguí una buena sopa de mariscos que con el clima del momento fue una buena alternativa, antes pedí una empanada.

CAMINATA. Habiendo almorzado, comencé a caminar por algunas calles paralelas a la costanera, crucé entre muchos negocios de ventas de diferentes artículos electrónicos y roperías hasta llegar a la zona donde se vendían frutas y verduras, seguí un poco mas y luego desvié para la izquierda hasta llegar a la costanera.

FERIA ARTESANAL ANGELMO. El cielo cambió de color y estaba gris, cada tanto caía gotas de lluvia, no había tantas personas por la zona; llegué hasta la Feria Artesanal Angelmó, la misma, con un mundo de artículos hechos de madera, hierro, hilo y lana; me gustaron mucho los hechos de madera; compré algunas artesanías y continué caminando.

MERCADO DEL PUERTO. Ya en la zona del mercado del puerto, me topé con la venta de productos que nunca había visto, eran algas y otros productos secos de mar y unos tipos de quesos que eran realmente exquisitos, compré uno pequeño.

En el mercado, la faena ya estaba parada, las cocinerías ubicadas en la parte alta de las edificaciones no tenían servicios de comidas y los diferentes puestos de ventas de pescados y mariscos estaban cerrados y otros en la labor de limpieza para dejarlo todo a punto para otro día de inicio de faenas. Volví lentamente para el hotel, pues, ya estaba obscuro y el día fue de mucho trajín y era hora de tomarme un buen baño y a descansar. Puerto Montt me estaba gustando mucho.