Brasil

De cumple a Fernando de Noronha

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Brasil: De cumple a Fernando de Noronha

Así llegó el 15 de junio día de mi cumple, aparece, y era que no, un sol esplendoroso y 31 grados a las 8 de la mañana, bajamos a desayunar, el mozo se acerca a nuestra mesa y me ofrece “beijú”, digo que bueno, y luego me trae un bollito blanco de harina de mandioca. Veo que no a todos los huéspedes les ofrecen el beijú, por lo menos a Alejandro no le ofrecen. Estaba bastante bueno y hasta me ofrecen repetir.

Declino, ya que queremos aprovechar dos horas antes de partir para ir a dar una vuelta a la playa.

Pasado el mediodía debemos estar en el Aeropuerto. Creo que olvidé decir que en Recife hay metro y este conecta directamente con el Aeropuerto de Guararapes, que se llama también Gilberto Freire, pero la gente prefiere el nombre autóctono, que recuerda a un monte donde se celebró una batalla contra los portugueses en las luchas independentistas.

El aeropuerto es nuevo y tiene carácter internacional. Hay conexión gratis a Internet y antes de partir nos pegamos un atracón de pan de queijo con guaraná, que será por hoy nuestro almuerzo.

Partimos a Fernando de Noronha, en un vuelo corto casi una hora y cerca de las 16 horas aterrizamos en un pequeño aeropuerto que nos recuerda a Isla de Pascua.

En Recife le preguntamos a mucha gente quien era Fernando de Noronha y nadie supo explicarnos. Luego aprendimos que se trataba de un explorador judio-portugués nacido en Asturias que se llamaba Fernao de Loronha y que jamás conoció el archipielago que lleva su nombre, pero si financió una empresa destinada a llevar pau Brasil, una madera muy apreciada en Europa.

Pienso en todo esto, mientras hacemos una larga fila en el aeropuerto para pagar la tasa medio ambiental algo así como 70 dólares por persona, que da derecho a estar 11 días, si uno está más tiempo la tasa sube. Ahora como prácticamente todos los atractivos están dentro del Parque Natural Fernando de Noronha, hay que pagar una entrada que son como 35 dólares, ambas tasas es precio de extranjeros, los nativos pagan menos. Hay un par de playas que están fuera del parque y en esas no se paga, pero por ejemplo todos los sitios para hacer snorkel, están dentro del Parque.

El archipiélago Fernando de Noronha, tiene 21 islas, una grande Noronha propiamente tal y varios islotes., que suman 26 kilómetros cuadrados, pero la isla más grande y la única habitada tiene sólo 17 kilómetros cuadrados, es decir la isla es nueve veces más pequeña que la isla de Pascua, y a la gente que le gusta caminar podría hacerla toda a pie.

No hay grandes hoteles, solo pequeñas posadas. Nosotros fuimos a la Posada Magia, muy buena la atención.

Alejandro conversó con el encargado para que nos recomendara un restaurant para ir a celebrar mi cumple y el nos recomendó uno que era muy caro el Restaurant Varanda, pero bastante bueno. Una caipirinha, una cerveza y una limonada además de una enorme paella de mariscos nos costó en plata chilena 21 mil pesos unos 35 dólares que a nosotros no nos pareció nada de cara en Antofagasta esta cena costaría el doble..

Cuando regresamos al hotel encontramos en nuestra habitación una sorpresa una botella de vino tinto con dos copas, el único detalle es que la botella fue puesta en un cubo de hielo, así es que el  vino Cabernet Sauvignon, estaba mínimo a unos dos grados. Lo guardamoss y al día siguiente lo pusimos al sol para chambrearlo un poco, pero no hubo oportunidad de abrir la botella, nos dio pena dejarla y la trajimos de regreso a Chile, aquí nos dimos cuenta que era una marca que la Viña Concha y Toro embotella exclusivamente para Brasil.

El martes salimos a conocer la isla y a familiarzarnos con un minibus que cada media hora cruza en diagonal la isla desde el puerto Santo Antonio hasta la Praia do Sudeste. No hicimos lo que todo el mundo hace que es bucear, simplemente, caminamos nos bañamos contemplamos la naturaleza y  caminamos bajo un sol inclemente hasta la Playa de Sancho, la “playa más linda del mundo” al decir de los brasileños, que muestran publicaciones que les confieren ese honor.

Efectivamente la playa es de una belleza que quita el aliento pero la bajada es solo para valientes. Es una bajada por un escala en vertical, tipo cápsula Fénix, en la que hay que tener muy buen estado físico. Del grupo que llegó con nosotros todos desistieron. Hay dos playas gemelas, Praia do Sancho y Praia dos Porcos, pero a esta última se puede llegar por camino, así es que el día siguiente alquilaremos un Boogie y llegaremos hasta ella.

Ahora vamos a ver la puesta de sol al bar más famoso de la isla Bar do Cachorro, hay música en vivo, Bossa Nova y excelentes caipirinhas. nos quedamos allí hasta que se va el sol y regresamos caminando lentamente a nuestra Posada Magia.

Maria Eugenia