Brasil

A ver que tan linda es Olinda

Igreja do Carmo - Olinda
Carmo Church - Olinda
Iglesia del Carmo - Olinda

Brasil: A ver que tan linda es Olinda

El domingo después de un desayuno brasilero, donde nos pegamos un atracón de frutas exóticas y guisos que incluyeron hasta feijao, estábamos listos para marchar a Olinda, ya había averiguado el autobús que nos servía y hacia allá nos dirigimos, esperamos, diez, minutos, veinte y ya cuando llegamos al mínuto treinta, asumimos que o la información estaba errónea o el bus pasaba uno a la hora, así es que no nos quedó otra que negociar con un taxi.

El taxista nos dijo que por ser domingo y haber poco tráfico la carrera no saldria cara, y nos salió 15 dólares.

Pero este viaje tuvo un plus, el taxista, característica que después aplicamos como común todos los que nos tocaron, asumía además el rol de guía turístico y nos fue explicando todos los sitios patrimoniales que atravesamos y nos dejó en la puerta de la catedral de Olinda, no sin antes darnos muchas recomendaciones de visitas, la verdad super bien invertidos los 15 dólares.

Hasta me aclaró el tema de “la Catedral de Recife”, había escuchado que no existía Catedral en Recife y no lo podía creer, pero el me explicó que la diócesis siempre ha estado radicada en Olinda y por eso los obispos lo son de Olinda y Recife, y la catedral de ambas ciudades está en Olinda y no en Recifé, aunque en esta ciudad hay muchas iglesia bellas que tienen méritos suficientes para ser catedral.

Llegamos cuando la misa ya había comenzado y no quisimos interrumpir, por eso decidimos visitar los alredores de la Catedral y tomar fotos a la espera que terminara la misa para fotografiar la tumba de Monseñor Elder Camara uno de los padres de la Teología de la Liberación.

Cuando terminó la misa ingresamos a la iglesía, pero sorprendentemente nadie se movía. Alguién me dijo que estaba mal ubicada en el pasillo, pregunté por qué y me dijeron que por allí pasaría el obispo, despidiéndose de los feligreses.

Efectivamente, aprendí que el obispo de Recife es mucho más próximo al pueblo, que los obispos chilenos. El prelado va por la nave despidiéndose de los fieles que se toman miles de selfies con el obispo, al final este se queda en el altar conversando con los fieles y bendiciendo a los niños, me pareció una misa muy comunitaria.

Mientras estábamos en la iglesia se puso a llover que se las pela, esperamos un rato y cuando amainó salimos a recorrer Olinda, que realmente es una belleza de ciudad, conservada, declarada patrimonio de la humanidad, mira a su vecina, Recife llena de rascacielos, visitamos aquí un museo de cabezudos, esos gigantes que sacan para cada carnaval. La ciudad estaba en ambiente de fiesta junina, y felizmente el sol acompañó, perdí la cuenta de cuantas iglesias visitamos.

Además como al día siguiente era mi cumpleaños, debí elegir mi presente, que consistió en varias imágenes de la pareja de moda en Pernambuco:  Lampiao y María Bonita.  Virgulino Ferreira da Silva, Lampiao fue un maleante que poco a poco se transformó en todo un héroe, junto a su amada María Bonita. Nació en Pernambuco en junio de 1898 y llegó a ser conocido como el Rey de los Cangaceiros, ahora en las fiestas juninas los niños de las escuelas se visten todos de Lampiao.

Fue muy bonito conocer más antecedentes de este Lampiao, que incluso llegó a tener una hija con María Bonita, la que fue dada en adopción y aún vive, una noche en las noticias la entrevistaron y habló de sus famosos padres.

Luego bajamos hasta la playa de Olinda, eran ya las tres de la tarde, pero después del desayuno opíparo no teníamos hambre.

Encontramos una tienda de helados de açaí, una fruta redonda, pequeña y de un color violeta, parecida a los arándanos que se va oscureciendo, dependiendo de su grado de maduración. Se conoció por ser uno de los alimentos principales de la dieta de algunas tribus de la región Amazónica del Brasil. Aunque en este país se toma en forma de fruta fresca, zumos o como ingrediente de helados y diferentes platos, su consumo en occidente también se ha extendido.

En las tiendas uno se puede preparar los helados como quiera y agregarle chocolate, dulce de leche o yogurt, la verdad es muy rico, el mío pesó 350 gramos.

Después de ese exceso de calorías,  tuvimos que dar una larga vuelta por la playa y como volvió a llover que se las pela, tomamos un bus para ir al kilómetro cero de Recife.

El bus nos dejaría cerca y desde allí tomamos un taxi, nuevamente nos tocó un taxista guía que nos mostró todo lo que hay que ver en el casco antiguo de Recife. Por ser domingo muchas calles estaban cortadas y transformadas en peatonales. Así es que nos dejó  unas dos cuadras del kilómetro cero o marco cero, como dicen los pernambucanos. Visitamos el centro de artesanía de Pernambuco, donde recibí mi segundo regalo de cumpleaños, un grabado de la Sagrada Familia., recorrimos el río, Capibaribe cruzamos varios puentes y nos deleitamos en ese domingo poco concurrido en el casco antiguo de Recife. Una maravilla pasear por esta ciudad que a pesar que tiene mala fama de insegura, nosotros no vimos nada raro, muchas familias paseando y vimos también una discreta presencia policial.

Hay gente que, como es habitual, siempre trata de asustarte con el tema de la seguridad sin embargo no vimos nada extraño, mucha gente, familias caminando con sus bebes en cochecitos, Yo siempre creo que aquellos barrios donde la gente pasea con bebés, siempre son seguros.

Maria Eugenia