Bolivia

La Paz, bajo el Illimani

Plaza-Murillo-de-la-Ciudad-de-la-Paz

Bolivia: La Paz, bajo el Illimani

En pleno altiplano boliviano a 3650 msnm, se emplaza la ciudad de Nuestra Señora de La Paz, capital del país andino. Con una geografía fantástica rodeada de montañas y caseríos en sus laderas, caminar por las concurridas calles de La Paz puede resultar un desafío interesante.

Similar a Potosí o Cusco, la dificultad de transitar por la capital boliviana se amplifica debido a su gran tamaño y las distancias que en oportunidades se deben recorrer. El tránsito puede parecer caótico para el visitante extranjero. Algunas de las avenidas principales son en doble vía como en toda ciudad grande, pero el detalle curioso radica en que un solo carril puede quedar repleto de vehículos que circulan en la misma dirección ocupando todo el ancho de la vía en filas de hasta tres vehículos. Cuando el auto que está por delante avanza levemente, propicia un pequeño hueco por el que los vehículos que están detrás, intentan introducirse adelantando de esta manera a los que comparten fila. Caminar distancias largas transportando peso no es muy recomendable aunque se puede hacer, dependiendo de la condición física que se ostente.

Las calles suelen tener pendientes bastante inclinadas cuyo recorrido en ascenso requiere de un esforzado andar pausado. No hay que olvidar beber agua para contrarrestar una deshidratación que en la altura avanza más rápido y puede generar inconvenientes si no es atendida. Nos alojamos en el confortable hotel Savoy –económico y de muy buena atención- en el centro de la ciudad y recorrimos sus calles, plazas y monumentos. Conocimos el Mercado de Brujas, el estadio Siles, la plaza Murillo y una suerte de ciudad dentro de otra: El Alto. En realidad, El Alto, que parece un barrio grande de La Paz, es una enorme ciudad de casi 1 millón de habitantes que forma parte del área metropolitana de la capital boliviana. Como su nombre lo indica, es muy alta con sus más de 4000 msnm. Llegamos allí empleando una de las tres líneas de teleférico paceñas, una experiencia plenamente recomendable. Las combis son un medio de transporte muy utilizado aquí. Circulan a toda hora y puedes indicarle al conductor que se detenga en prácticamente cualquier punto de la calle. Aprendí el “modo boliviano” de hacer esta señalización, consistente en colocar el brazo perpendicular al cuerpo -como acá- y realizar un movimiento de arriba-abajo con la muñeca con el dedo índice apuntando al suelo.

Comer en La Paz es barato y entre la música que escuché en esta parte de Bolivia, en otras y en Perú o incluso Chile, sonó al menos 3 veces, la de una vieja banda uruguaya: Los Iracundos. En Copacabana, cerca de La Paz a orillas del Titicaca, me sorprendí en un bar nocturno escuchando el coro de voces de gente local tarareando una canción de los sanduceros, como si fuera un tema de Madonna o The Rolling Stones. Me pasó lo mismo en el hostel de Copacabana con el dueño del alojamiento. No solo conocía las canciones sino parte de la historia del grupo, la etapa exitosa con Eduardo Franco, vocalista y co fundador de la banda. En Bolivia, los locales conocen música uruguaya que muchas personas uruguayas de mi edad, desconocen. Por no hablar de las generaciones más jóvenes. En las penumbras del bar, me dispuse a tomar una paceña con el taco de pool en la mano y los inoxidables Iracundos entonando algún éxito latinoamericano.

 

Fabio