Argentina

Reflexiones, impulsos, problemas surgentes y soluciones: la previa de un viaje

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Argentina: Reflexiones, impulsos, problemas surgentes y soluciones: la previa de un viaje

Còmo serà la cantidad de kilòmetros viajados…que tengo como un sistema automàtico de temporizaciòn. Al viajar màs de 500 kms en automòvil, por experiencia gozo de una adaptaciòn que evita el apuro por llegar. Esto favorece que sea placentero el trànsito, escudriñando paisajes (incluso de noche) que se vuelven compañeros a lo largo del recorrido. En verdad viajo desde pequeño, teniendo incorporadas las distancias como algo intrìnseco al agrado que produce la llegada y la estadìa en determinado lugar. Parafraseando a un finado conocido de la familia: “Hay màs tiempo que vida”; creo que una vida no me alcanzarìa para disfrutar viajando, siendo que justamente las andanzas consumen tiempo (que es lo que sobra en la eternidad, pero que tenemos acotado los mortales).

Corazon de piedra de molino. Los temores y las inseguridades afloran en los momentos de emprender etapas nuevas, no es novedad sobre todo si se ha planificado o intentado bocetear lo que en un momento se ha creìdo dominar con còmodas suposiciones. En la juventud preparaba mis viajes pocas veces desviando lo previsto por vivir o hacer. En este momento nos encontramos en Molinos, en el corazòn de los Valles Calchaquìes (provincia de Salta). Cuando alguien lea estos escritos, leerà tambièn el cambio de ànimo del viajero que relata. Difiero de mi juventud en que ahora no pienso para mì solamente, sino que mis hijos esperan que los maneje. Son de distintas edades y bàsicamente tienen sus vidas: la escuela, las amistades… sus influencias en estos tiempos que corren.

Tal vez me autoimponga un poco de presiòn por tener que manejar distintos caracteres que a la vez dependen de la habilidad de hacer congeniar a una familia de seis, aumentada por lidiar en tratar de estar còmodo conmigo mismo. Esta ùltima cuestiòn es la base de todo este tema, pero no sè si es solo difìcil para mì o serà igual para todos mis semejantes. Como uno no se cruza a menudo con pares con las mismas aspiraciones, modos, formas, crianzas, planes –lo que es pràcticamente imposible-, forzosamente debe ser autodidacta arreglàndoselas como pueda. Igual que al ir manejando durante toda la noche: cuanto màs cansado se està viene la hora del amanecer con la propia claridad y consiguiente “cambio de guardia”. El dìa es el dìa, no tiene comparaciòn. Partiendo desde el suburbio platense de Lisandro Olmos, pasamos toda la noche viajando hasta la ciudad docta de Còrdoba adonde nos pillò el dìa.

Paradòjicamente se me enturbiò al despertar mis hijos, manifestando algunos signos de desarraigo. Comenzò a notarse la interrupciòn de su rutina diaria, sobre todo la comodidad del sueño nocturno en una cama; con el correr de las horas se harìa mas notorio el cambio producido por el viaje al cual en la fase de los planes adherìan con entusiasmo. Pregunto al lector: ¿Cuàntos minutos van desde el inicio del relato? A lo sumo cinco. Imaginen cuàntas porciones de cinco minutos entran en diez horas, que fue el tiempo que pasò hasta cuando paramos en Jesùs Marìa a desayunar; para que se de cuenta còmo se puede resumir el relato de un viaje que durò catorce dìas (por ahora las diez horas iniciales). Pero el ciclo del dìa y la noche es cronològico, un concepto primitivo que se cumple a rajatabla, no como manejar nuestras claridades y nuestras oscuridades: todo un desafìo en el que el premio es encontrar la propia armonìa que vaya a verse reflejada en el trato con los demàs. Para atenuar tensiones y cansancios de viaje nos damos algunas licencias, sin embargo tratar de llegar al sitio lejano adonde espera la comodidad exige sacrificio.

Comprendì el deber de ayudarlos a sobreponerse a todos esos inconvenientes: ahora tenìa que empezar a trabajar en mì para poder ser lìder. Lìder en el emprendimiento, ya que es fàcil serlo en el cobijo hogareño donde a veces se levanta la voz para poner orden, y luego de eso cada cual vuelve a su actividad habitual. Mi trato con la ruta y los paisajes es positivo: me hace empatizar, ver el modo de encarar luchas internas para ganarlas. Aunque estè en el manual de muchos como un concepto bàsico, ejercitè la funciòn del “macho alfa” (de cabeza de familia) para que cierta depresiòn quedara zanjada. Pues si no me forzara a sacar pecho y golpearlo con los puños, me verìa pronto sumergido renegando en infructuosos contrapuntos. Estas vacaciones estaban destinadas a ser un èxito desde mi punto de vista, por como se venìa desarrollando la etapa previa. Regresarìa a lugares vistos antaño al paso fugaz para dedicarles mayor tiempo, completarìa pequeños proyectos nacidos en mi mente luego de haberlos investigado con mas dedicaciòn.

Este primer esquema se fue dando en el marco de haber postergado a la fuerza las vacaciones del verano –que dicho sea de paso mi situaciòn las tuvo en vilo hasta finalmente resignar la temporada-. No escatimarìa en gastos razonables para nuestra condiciòn, ya que al ahorro estival se sumarìan las erogaciones correspondientes. Pensadas tambièn como un encuentro familiar, veinticuatro horas compartidas durante el lapso: el varòn preadolescente, la niñita que todo lo incorpora a su haber, la mediana con sus limitaciones motrices, la mayor…Por supuesto los padres como propulsores y contenedores; con la mayor surge como en una suerte de adelantada despedida, debido a que està en edad de querer volar del nido. A todos finalmente nos emergiò lo mejor, entonces pudimos pasarla bien. Mal que nos pese no haber sumado una estrella al escudo, igual a la postre logramos festejar a nuestro modo el subcampeonato mundial de fùtbol.

Alvaro