Argentina

Balneario Orense

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Argentina: Balneario Orense

En la costa Bonaerense todavía es posible encontrar balnearios donde el mar dialoga el campo e imaginar cómo era la costa Atlántica antes de la invasión del cemento…


El pequeño poblado posee una avenida costanera y fue diseñado con calles semicirculares, tiene una gran plaza central y se encuentra ampliamente forestado. Se destaca por su tranquilidad y seguridad, si bien no hay muchos comercios, se encuentra lo imprescindible para pasarla bien. Cuenta con un par de hoteles, dos campings (uno de ellos, El Peloponeso con cabaña y dormis), y varias casas en alquiler. El único inconveniente, es que no existe ningún transporte público hacia el balneario, por lo que sólo se puede acceder en vehículo particular.

La playa es tranquila, ideal para ir en familia, sin balnearios organizados, pero con servicio de guardavidas que dependen de la Municipalidad de Tres Arroyos. En sus extremos existen bajadas para la utilización de vehículos de playa, para recorrer las extensas costas desiertas, llenas de médanos, tanto al sur en dirección a Claromecó (que cuenta con un importante faro) o hacia el norte, en dirección al Balneario San Cayetano.

En un lugar para “desenchufarse” sentir las olas, caminar, fotografiar… Son esos poblados donde todo tiene otro ritmo, todo se hace caminando y se destaca por la cordialidad de su gente. Se puede alquilar bicicletas, caballos y se realizan de allí excursiones de pesca. Es impresionante la altura y las vistas de los médanos naturales a ambos lados del balneario, donde el sol se ve en mar tanto al amanecer como al atardecer.

Entre sus atractivos se destacan, el Médano 40 una gran duna forestada que tiene una cruz, y sirve de mirador del balneario y la región, la particular gruta caracol de la virgen de Lourdes, la Capilla Nuestra Sra. de Fátima, el Centro Cultural Francisco Hurtado que sirve también de lugar de información turística, a unos kilómetros por la playa el arroyo Cristiano Muerto que desemboca en el mar y los vestigios de barcos hundidos de la zona, entre tantos otros.

Su historia se remonta al primer tercio del siglo XX. En 1929 se formó la Comisión Pro-balneario con el propósito de comenzar a organizar un centro turístico. La primera obra concretada fue la traza del camino de llegada a la costa marítima. Recién en 1951 se procedió a la realización del remate de 228 terrenos correspondientes al primer loteo del Balneario Orense por cuenta y orden de Orlando y Enrique Williams Alzaga. A partir de allí, la villa comenzó a crecer de manera ordenada, sin perder su tranquilidad y encanto.

En el parque de entrada de la gruta de Lourdes  (esa con forma de caracol) existe una piedra con la siguiente reflexión:
“Alto, viajero de la vida! Pasarás por este mundo sólo una vez! No seas como el ave que cruza el espacio, la nave que surca los mares y no deja huella a su paso. Tiende hoy tu mano generosa ayudando al desamparado a no sentirse solo, triste y abandonado y harás una noble acción y dejarás tras de ti una estela luminoso que ni el tiempo ni la distancia podrás borrar jamás. No olvides viajero que pasará por esta vida tan sólo una vez”.

Tan cierto que se pasa por la vida sólo una vez. pero cuando se visita el Balneario Orense, se tiene la sensación de esos lugares que uno va a regresar.

Leo